CAPÍTULO VIII
SIMPLICIDAD
Debemos ser simples para ser sabios.
Debemos acabar con toda clase de razonamientos. Debemos acabar con toda clase
de deseos, emociones, pasiones, odios, egoísmos, violencias, ansias de
acumulación, intelectualismo, prejuicios sociales, etc.
Debemos tener mente de niño. Debemos
ser puros y sencillos.
Debemos amar a la mujer intensamente, y
alimentarnos diariamente con el pan de la meditación.
Sólo así lograremos el despertar de la
conciencia Crística. Sólo así nos convertiremos en Dioses.