CAPÍTULO X
SANTIDAD
Sin Santidad no se consigue nada. Entre
el incienso de la oración también se esconde el delito. Todas las escuelas
espiritualistas están llenas de adulterios, fornicaciones, murmuraciones,
envidias, difamaciones, etc.
El orgullo se viste con la túnica de
humildad, y entre el ropaje de la santidad el adulterio se viste de santo.
Las peores maldades que yo he visto en
la vida, las he visto en las escuelas espiritualistas.
Parece increíble, pero entre el óleo de
la mirra y el incienso de la paz, también se esconde el delito.
Los devotos esconden sus delitos entre
el sigilo de sus templos.
Los profanos tienen el mérito de no
esconder el delito.
Los devotos sonríen llenos de
fraternidad y clavan el puñal de la traición en la espalda de su Hermano.
SAMAEL
AUN WEOR